Qué debe hacer un portero en un partido con lluvia

Si hay algo que nos enamora pero a la vez nos martiriza a los porteros son los partidos con lluvia o después de unos días con lluvia puesto que hace que todo sea totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados. Jugar al fútbol con lluvia resulta más divertido por poder deslizar más fácilmente, pero ¿cómo afrontar el resto de acciones?

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Un partido con terreno húmedo o mojado supone un desafío enorme para un portero ya que debemos de cambiar casi por completo nuestra forma de actuar y adaptarnos al estado del campo. Por eso vamos a analizar unos cuantos aspectos a tener en cuenta en estas situaciones.

Posición en portería y actitud durante el partido

La posición en portería no es algo que deba cambiar demasiado aunque hay pequeñas cosas que podemos tener en cuenta. Si jugamos en césped natural o tierra/albero es bueno no estar en área pequeña cuando no exista una posibilidad real de disparo a puerta simplemente para cuidar al máximo posible el césped (o no césped) de nuestro área pequeña. De esta forma castigaremos menos esa zona evitando formar barrizales de tal forma que nos será menos complicado resbalar y tendremos más garantías al movernos cuando de verdad tengamos que actuar en área pequeña. En la misma línea podemos y debemos actuar en el calentamiento. Si normalmente efectúas el calentamiento con balón en área pequeña, intenta en la medida de lo posible efectuar la mayor parte del mismo donde no necesites la portería en un lado menos sensible, como por ejemplo cerca del lateral del área grande, apoyándote en la línea de fondo como referencia y dejando la portería para la parte de calentamiento donde practiques situaciones más o menos de partido (tiros a puerta y juego aéreo).

En caso de jugar en césped artificial puedes seguir con tu rutina habitual puesto que no hay riesgo de empeorar el área de meta.

 Acciones técnicas

Este es el punto más delicado de jugar con agua. ¿Intento coger la pelota o despejo? La respuesta es tan simple como compleja: depende. Depende de tu técnica de blocaje, del tipo de bloqueo que necesites, de cómo te sientas ese día, de la situación del juego… Pero vayamos uno por uno.

  • ¿Cómo es tu técnica de blocaje?  Hay porteros con una técnica de manos muy buena o otros porteros cuyo fuerte es otro (y no significa que sean peores porteros, sino que cada uno tiene sus fortalezas y debilidades). Los porteros que sean buenos atrapando la pelota podrán arriesgar algo más ante balones aéreos o disparos  en donde se pueda recibir y blocar con las palmas de nuestros guantes. En caso que tengas alguna duda utiliza tus puños para despejar siempre hacia zonas de juego no conflictivas. Además, está bien que pidas a tus defensas que cierren cualquier rechace en disparos del rival puesto que no tienes intención de arriesgar demasiado.

Un ejemplo: en una jugada donde hay muchos jugadores en tu área, el balón llega a la frontal donde hay un jugador rival que dispara duro pero centrado. En cualquier partido no dudarías en blocar directamente la pelota pero el balón y tus guantes mojados en exceso hacen que esa parada sea más complicado que habitualmente. ¿Merece la pena arriesgar a que el balón resbale y dejarlo muerto con tanta gente en el área? Hay porteros a los que le merece la pena y otros que prefieren prevenir y directamente mandar el balón lejos. Es una decisión personal pero aconsejo que utilices el calentamiento para medir cuántos riesgos puedes tomar durante el partido. Por eso mide cómo de seguro te sientes con disparos frontales y balones colgados tanto frontales como laterales y tendrás una idea de hasta dónde puedes llegar.

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  • ¿Qué técnica debes usar? Siempre que sea posible se debe embolsar la pelota y utilizar el cuerpo para hacer la parada (ver este post). Para disparos en donde no sea posible blocar, con terreno mojado intenta dentro de lo posible utilizar ambas manos para hacer la parada. Así ganarás en seguridad y control en caso en que la pelota gane velocidad al tocar el césped o la tierra y no dejarás que te sorprenda.
  • ¿Cómo te sientes este día? Con terreno mojado el calentamiento cobra vital importancia para conocer los límites. Si durante el calentamiento te has sentido cómodo podrás jugar como estás acostumbrado pero si no tienes mucha confianza porque fallaste en un par de blocajes deberás ser más conservador y optar más por el despeje cuando no esté claro que puedas blocar la pelota con total seguridad.

Material

En estos casos el material que utilizamos cobra especial importancia y para nosotros existen dos elementos fundamentales: las botas y los guantes

  • Botas: si juegas en césped natural existe la opción de jugar con tacos de aluminio o una configuración mixta de tacos de goma y tacos de aluminio. Muchos porteros utilizan habitualmente tacos de goma para jugar en césped natural pero en partidos donde el campo esté resbaladizo, el aluminio puede ser nuestro gran aliado. Eso sí, si el fútbol es un hobbie para tí y vives en una zona donde no llueve demasiado a menudo o si jugar en césped natural no es muy común, puedes jugar con tus botas habituales sin ningún problema.
  • Guantes: todas las marcas tienen unos cuantos modelos con látex expecial para jugar en mojado. Este látex suele ser en un porcentaje muy alto de composición natural y mucho más poroso de lo normal para evacuar al máximo el agua. Digamos que si miramos muy de cerca el látex especial de agua, veríamos más poros (agujeritos como los de nuestra piel) que en un guante normal, lo cual ayuda a evitar que se forme una película uniforme de agua entre nuestro guante y el balón. De esa forma tendremos mayor adherancia.

Entonces… ¿por qué no llevar siempre unos guantes específicos de agua si tanta adherencia tienen? Sobre todo porque son muy frágiles. Todos los guantes, incluidos los de gama alta tienen un % de látex sintético para dar durabilidad al guante, ya que el natural es mucho más frágil. En un guante de agua el % de sintético es menor de lo habitual lo que los hace menos resistentes a la abrasión. Pero, al igual que las botas, no siempre merece la pena tener un guante específico para jugar en agua. Si no juegas muy (pero que muy) a menudo en estas condiciones, mi consejo es que te ahorres ese dinero y te compres unos buenos guantes no específicos para agua cuyo rendimiento en muchos casos es tan alto que podrás jugar en agua con total garantía. Digamos que para amortizar unos guantes de agua debes jugar a menudo sobre terreno mojado o ser un portero de cierto nivel que se pueda permitir y le merezca la pena tener un guante para usarlo solo unos cuantos partidos por temporada.

 

Consejo extra: la toalla es nuestra mejor amiga

Lleva siempre contigo una toalla cuando haya agua en el campo, ya sea por lluvia o por un regado previo del campo. Cuando tus guantes tengan demasiada agua (por haber apoyado las manos en el césped mojado, por haber cogido el balón mojado o por la misma lluvia), coge tu toalla y sécate los guantes un poco.

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Además, no debes preocuparte por que el guante esté húmedo ya que te recuerdo que siempre debes tener el látex de tus guantes húmedo. Es más, antes de cada partido o cada entrenamiento es bueno que humedezcas el látex para activarlo. Notarás mucho la diferencia

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