Lesión de ligamento cruzado en futbolista

Esta entrada del blog trata de la lesión más temida en un futbolista y que por desgracia me ha tocado sufrir de primera mano. Hablaré de qué es, cómo se produce y qué hacer al respecto.

¿Qué es el ligamento cruzado anterior?

La definición técnica es la siguiente:

El ligamento cruzado anterior conecta la parte posterior-lateral del fémur con la parte delantera-media de la tibia, pasando por detrás de la rótula. Esta unión permite evitar un desplazamiento hacia delante de la tibia respecto al fémur

Ligamento cruzado anterior

Ligamento cruzado anterior

¿Cómo llega a romperse?

Generalmente, en algún gesto poco natural y generalmente de torsión, la tensión a la que es sometido este ligamento es mayor a la que puede soportar y por tanto termina rompiéndose

Mi experiencia

Soy portero pero una desgraciada noche decidí jugar como jugador con mis amigos. La mala suerte quiso que al caer de un salto sin oposición y sin desequilibrarme siquiera en el aire, escuchara ese horroroso crujido. Incluso los amigos que estaban cerca lo escucharon y para qué mentir, el dolor fue horrible y me tuvieron que ayudar a levantarme porque quedé un poco mareado. Eso sí, 10 minutos después, salí del campo por mi propio pie andando y con poco más que una ligera molestia. Pude subir escaleras y en la clínica me dijeron que seguramente sería un esguince, lo cual es algo normal porque la lesión está aún demasiado reciente como para poder diagnosticarlo.

Lo malo vino al despertar al día siguiente: mi rodilla tenía el tamaño de un balón de balonmano y no era capaz de moverla en absoluto. Esto se produce por un derrame del líquido sinovial de la rodilla que posiblemente sea lo más molesto de todo. La rodilla tiene una cápsula que contiene un líquido que ayuda a reducir la fricción entre los huesos que confluyen en la rodilla. Si esta cápsula de rompe por un traumatismo, el líquido escapa hacia nuestra rodilla produciendo esta inflamación.

Cómo se diagnostica

En primer lugar, el doctor efectuará la prueba del cajón. En ella, el paciente está tumbado en la camilla con una rodilla flexionada. El doctor pondrá sus manos en la parte superior del gemelo, justo debajo de la corva y tirará hacia él de la cabeza de la tibia y el peroné. Si aprecia desplazamiento significa que el ligamento está roto. En mi caso esta prueba dio negativo por lo que el diagnóstico deberá hacerse mediante una resonancia magnética. En mi caso extrajeron con una aguja algo de líquido sinovial para aliviar la presión que tenía en la rodilla y vieron que el líquido tenía sangre, lo que significaba que había una rotura.

Tengo rotura del L.C.A. ¿Debo operarme?

En este caso hay quien recomienda operar inmediatamente y hay quien recomienda tratamientos más conservadores, aunque es una decisión que depende del sujeto. En mi caso, no era ningún portento del fútbol y no podía permitirme estar 1 o 2 meses de baja laboral más otros cuantos meses de sesiones de fisioterapia, por lo que decidí en primer lugar esperar a que el dolor desapareciera para comenzar con ejercicios en agua para fortalecer la pierna y poco a poco ir recuperando el tono. El objetivo es fortalecer la musculatura de la pierna para compensar esa falta de sujeción por la ausencia del L.C.A. A día de hoy hace 7 años de aquello y puedo correr diariamente sin problemas 8-10 km, he podido jugar al tenis incluso, montar en bici, llegar a hacer 40 km de senderismo… Tras un tiempo he vuelto a jugar al fútbol a un nivel más relajado y aunque hay días en los que parece que siento algo de molestia, he podido volver a sentir lo que es jugar un partido aunque eso sí, tomando precauciones y midiendo mucho los esfuerzos. Obviamente, la rodilla no está bien y en algún momento puedo resentirte pero el gusanillo del fútbol es algo que me vence.

En mi caso, tras una revisión a los 6 meses, el doctor me dijo que aunque tal vez cuando fuera mayor podría tener algún problema en los cartílagos, estaba llevando una vida normal, por lo que en mi situación el tratamiento conservador era la mejor opción.

Si quieres volver a competir y/o no tienes una situación personal que te impida operarte, tal vez deberías hacerlo. Si tu coche tiene una avería que aún así te permite conducir, puedes seguir utilizando tu coche, pero lo ideal sería repararlo. Lo mismo pasa con nosotros. Si puedes operarte, piénsatelo seriamente, pero al menos intento contarte mi experiencia y mostrarte que también es posible no hacerlo y llevar una vida totalmente normal.

Si has tenido o tienes esta lesión solo puedo decirte que ánimo, piensa en la cantidad de situaciones mucho peores que la tuya que la gente es capaz de vencer; lo tuyo “sólo” es una rodilla. Esta lesión te enseñará una gran lección, te ayudará a conocerte mejor, te impulsará a romper tus límites y a trabajar más de lo que lo habías hecho nunca para poder recuperarte de nuevo. Cada día queda un día menos para recuperarte.

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